Daré de baja la línea telefónica (en cuanto ahorre el dinero suficiente que me pedirá la compañía para hacerlo) y pondré en venta mi Smartphone liberado.
Seguiré usándolo hasta tanto junte el dinero para cancelar el servicio. Una vez ahorrado el monto necesario y dada de baja la línea, volveré a usar mi antiguo celular (Móvil) Sólo como una forma de ser encontrada por familiares, amigos y jefes. Nada más.
Finalmente, entendí que no sirvo para los Smartphones. Sólo lo uso para jugar, literalmente: Nunca entro a Twitter o Facebook. Ni siquiera chateo; por lo tanto me parece francamente estúpido pagar $120 al mes por algo que sólo uso para jugar… Es una gran pérdida de tiempo y dinero.
De hecho, estoy pensando ahora, seriamente, resetear el aparato a su condición original, apagarlo, y dejar de usarlo hasta que lo dé de baja y lo venda: No quiero saber más nada sobre él:
Me da miedo salir a la calle y tener que sacarlo para hablar en lugares públicos. Es absurdamente grande e incómodo para hablar, se recalienta muy rápido y pierde baterías mucho más a menudo que mi antiguo teléfono; entonces, ¿Para qué tenerlo?
Ok. Habrá que vencer de una vez aquella tentación que me llevó a gastar dinero en ese Smartphone, en primer lugar: Ignorar a las cientos de personas que los usan todo el tiempo a mi alrededor, dar batalla a la estúpida necesidad impuesta de parecerme al resto de la sociedad; y ser yo misma: Honesta con los usos reales que yo, personalmente, le doy a un teléfono móvil.
Si fuera por mí, realmente ni siquiera tendría teléfono celular… Pero en esto sí se impone la necesidad ajena (de parientes, amigos y jefes) de mantenerse en contacto conmigo. Cancelarme el uso de celular, sería privar a esas personas de poder contactarme, y eso es algo que no puedo ni debo hacer.
Lamento muchísimo y me considero realmente estúpida por haber caído en una tentación masificada que yo realmente no utilizo, porque no me interesa.
Mucho más aún me duele haber gastado gran parte del dinero que estuve ahorrando durante todo el 2011; y, encima tener que gastar todavía más en deshacerme del aparato (pagar $1500 aprox. es la condición que establece la empresa de telefonía celular, para darme de baja el servicio) Sin mencionar los $120 al mes que aún estoy pagando…
En fin. Comprar ese Smartphone fue el error más caro que he cometido en toda mi vida: Debo pensar en mí misma, sin importar lo que hagan u opinen los demás.
Quizá para el resto sea útil, de hecho los usan todo el tiempo; pero para mí no. Ya he tenido un Smartphone y lo he comprobado. Y ninguna sociedad en este mundo me hará cambiar de opinión sobre darlo de baja y venderlo: No señor. Ni los Blackberries ni los Smartphones son para mí, ni lo serán jamás. Amén.-