Altamente Recomendable

Ayer hice un excelente negocio:

Por poco menos del costo total de un sólo denim de primera marca, me compré tres hermosas prendas de excelente calidad (incluyendo un denim elastizado)

  • Denim elastizado $199°° con cualquier medio de pago. ¿Dónde? En Rimmel.
  • ¡2×1 en Contra Cara! Con la compra de una hermosa camisola hippie color crema, ¡obtuve de regalo un precioso vestido negro estilo Cóctel! Ambos por sólo $150°°

Con lo difícil que resulta para mí conseguir prendas que me agraden, este ha sido un descubrimiento altamente recomendable!!

Vivan las compras inteligentes!! Para aprovechar, amigas porteñas!!

(Costo total: $349°° Netos)

Milagros imperceptibles

Todos los días, o la mayoría de ellos, sucede un milagro en nuestras vidas.

Mientras caminamos por la calle, podríamos estar a un segundo de morir y, sin embargo, algo pequeño e inmenso salva nuestras vidas, casi sin darnos cuenta.

Sucede cuando estamos cruzando en verde, y un auto atolondrado quiere doblar al mismo tiempo.

El segundo en que pisan el freno, con nosotros a unos centímetros de distancia, es un milagro.

Aquello que nos lleva a observar antes de cruzar, es un milagro.

Yo siempre doy gracias a Dios en esos instantes en que, un paso en falso o una distracción podría haberme matado, y sin embargo me encuentro sana y salva. Gracias a Dios, y a mi madre, que me cuida desde el cielo.

Es tan sólo mi punto de vista, pero creo firmemente que siempre hay milagros a nuestro alrededor, sin darnos cuenta.

Uno tiende a considerar milagro, a algo que pasa luego de una tragedia: Cuando alguien se encuentra en coma, a punto de morir; y termina salvándose de milagro, por ejemplo.

Pero también existen los milagros que, justamente impiden una muerte, o una tragedia.

Como cuando un ser solitario, en su casa, decide matarse, toma un arma… Y recibe una llamada de su mejor amigo, justo antes de apretar el gatillo: Ese es un milagro.

La amistad que salva, antes de que suceda una tragedia, es un milagro. La vida que se abre paso, como margaritas que florecen en la nieve, es un milagro.

Cuando, sin quererlo, por uno de tantos descuidos cotidianos, nos encontramos al borde de ser atropellados, y algo nos conduce a evitarlo: Allí están nuestros ángeles de la guarda, allí está mi madre, en el cielo, junto a mí, salvándome la vida.