Reencarnación

Demon_angel

¿De dónde vienen mis tristezas,

Si nadie las confecciona?

¿De dónde emanan mis sonrisas,

Cuando no hay nadie cerca?

Sutilezas… Grandezas,

Que dibujan mi presente,

Una forma de estar viva.

Un poeta decora mis sueños cada noche,

Es él quien me escribe sus pasiones.

En oriente,

Los actores me hechizan,

Con maestría extraordinaria,

Plasmando sus gestos en mi alma.

El músico intenta componer mis latidos,

Del corazón que rompiste,

Aquella mañana de frío.

Ah! Una nueva pregunta:

¿Los objetos se reencarnan?

Las respuestas agobian…

Mientras un cuchillo me destroza.

Veo a lo lejos la luz,

El alba… Y tú.

Te me acercas como hielo tibio,

Mientras los cielos te envuelven.

Oh! Ángel que me has matado!;

Con Satán a tus espaldas,

Ahogando tus carcajadas.

Los matemáticos,

No encuentran lógica,

Los poetas tampoco escriben,

Como cada noche,

Y el músico quemó en mi carne,

Sus melodías, las partituras.

Tu blanco fuego,

Intenta borrar mis heridas,

Pero los hechizos no se olvidan,

Y la marca sigue viva.

La vida toda se pregunta,

¿Dónde está el ángel,

Que dejaste entre mis ropas?

Ya encontré las respuestas,

Mi vida se esfuma….

Tú, que inspiraste mis sonrisas,

Representas hoy la peor de mis tristezas.

Ahora estoy muerta, es tarde,

Y no hay nadie cerca.

©Meg March; Octubre de 2002.

Mi tesoro

the lord of the rings 3

Incertidumbre,

Y un frío helado pude sentir,

Cuando llegaste a mí.

Tú, mi precioso legado,

Atractiva belleza, destructiva vanidad,

El Poder Absoluto yacía en tu perfecta unidad.

Sedujiste a media humanidad,

Con tus encantos…

Mataste, destruiste,

Y aún así te adoraron,

Yo te adoré. Mi tesoro.

De oro puro, pequeño, brillante,

A mi tío y a otros muchos encandilaste de avaricias,

Los envenenaste.

No, mi tesoro,

A mí no. Te hemos vencido.

El poder negro que ofreciste,

Muerto yace en la luz que te vio nacer,

Y tu Amo y Señor cayó también.

Tu, hacedor de guerras,

Destructor de almas débiles,

Ofreciste un falso tesoro, errónea ilusión,

Tu veneno.

Sólo los puros de corazón lograron destruirte,

Desestimando, por ignorancia tal vez, el poder que ofreciste.

Muerte.

Es todo lo que ha visto mi pueblo, y otros muchos,

Por ti

Se acabó, ya no más,

Los valientes perecieron,

Pero te hemos vencido a capa y espada,

Bajo ley y palabra.

Oh!, anillo pequeño,

Que portador me has hecho,

De tu veneno…

Y cómo he sufrido, soportando tu peso.

Tu brillo intento encandilarme, hasta el final,

Pero ya no más, te hemos vencido;

Mi gente es libre, nuestro Rey también.

Anillo pequeño, de oro puro,

“Un anillo para gobernarlos a todos,

Atraerlos a todos,

Y en las tinieblas atarlos.”

Una leyenda es hoy,

Mis gracias eternas al Señor,

Mi Señor.

Tú, que salvaste a los pueblos de su maldad,

Gracias por hacerme testigo de tu paz,

de esta Victoria,

Que desde hoy y para siempre,

Guardaré en mi memoria.

© Meg March, enero de 2004.

(Dedicado a la memoria de JRR Tolkien, por sorprenderme e inspirarme).

La esfera

el_mundo

 

Hay tantas letras,

Que no existen…

Será por eso que no tienen nombre…

Para adornar nuestra historia.

La historia, nuestras letras,

Las pones tú,

Tú, quién quiera que seas,

Hoy, en este parque,

De mis fantasías.

Hay tantos mensajes,

Sin sentido…

Que rondan por las mentes,

De caminantes desconocidos.

Será por eso,

Que existen las preguntas,

Sin ellas, no existiría el mundo,

La incógnita…

De cómo estamos vivos,

De por qué existe la muerte…

Y así volvemos a lo mismo,

Las palabras que no existen,

Cuando queremos pronunciarlas.

Las respuestas sin sentido,

Cuando buscamos verdades.

La incógnita del ruido,

Cuando queremos silencio;

Y el silencio,

Cuando queremos palabras.

Así, como los caminantes,

Seguimos en busca de la llave,

De respuestas y paz.

Aquí es donde escasean las palabras,

Que completen nuestra historia,

Y aquí es donde me faltan esas letras,

Que no existen…

Y deberían emplearse,

En este mundo de preguntas.

© Meg March; noviembre de 2001

Ensueño

Ensueño

El Universo imposible de tu ser,

Absórbeme en la contemplación sin fin.

Eres bálsamo que arrebata mis fantasías anheladas,

Dulce placer…Mi karma.

Amarte entero en la contemplación,

Sin poder más que posar mis ojos en tu mirada.

Siento tu alma en cada palabra,

Protejo tu vida, mi deseo ahogado…

Todo y nada.

Fundidas, nuestras vidas separadas.

En medio del abismo,

Contemplo tu alma…

Hacia ti: Mi razón irracional,

La ironía de tu enigma…Me atrapas.

Eres tú, por quien muero cien veces,

Y renazco…Mi oxígeno imposible.

Solamente tu vida protejo,

Moribunda y vital en el abismo de la contemplación.

Amo las noches que no tengo…

Tus besos…

Pasión distante; enciendo tu cuerpo,

En el fuego onírico de mi contemplación,

Feliz tormento…

Débil fortaleza, amor eterno.

Muerta en vida, renazco en ti…

Mi Universo:

Nada precisas darme,

Soy de ti, feliz tormento

Sublime licor, tus labios lejanos…

Muerta en vida, renazco en tu presencia

Tú vital oxígeno imposible,

Dulce placer, mi karma:

En medio del abismo,

Contemplar tu alma…

Meg March; Junio de 2007.

Pianissima

Hora Brillante

Víveme

El corazón en tus dedos,

Toca mi cuerpo,

De marfil blanco y negro.

Canta el martillo, vibran mis cuerdas,

En éxtasis pulsional.

Mía tu pasión,

Hemos concebido el amor.

Flotad bellas hijas nuestras!,

Sed miel que alimente los oídos del mundo,

Cantad frente al público!,

Las notas apasionadas de nuestro amor.

Orgánico e instrumental,

Somos uno, tus dedos mi pulso vital,

En éxtasis musical.

Late mi cuerpo frío,

Corre sangre de tu alma,

Oh dulce dolor, golpea mis cuerdas,

Estreméceme…

Y concibe bellas hijas nuestras,

Amemos, corazón, los oídos del mundo,

Gracias a ellas.

La pasión inexplicable,

Todo tu ser sobre mí estructura,

Vive, oh! Mensaje del alma nuestra;

Quema en tu fuego, las partituras.

Músico amor,

Enloqueces mi razón,

Beben sedientas, cada tecla, el sudor de tu pasión.

Acaricias y golpeas mi corazón,

Víveme, mátame… concibe en unidad;

Cientos de hijas nuestras:

Melodías de pasión en teclas…

Blancas y negras.

Meg March; Septiembre de 2007.