Contradicción II

Si en ocasiones me voy de la oficina sin ganas de volver, ¿por qué tengo tanto miedo de ser despedida? ¿Acaso no sería mejor? Me pagarían indemnización, y todo…

Quiero decir, adoro mi trabajo; pero a veces la presión se vuelve insoportable, a tal punto de agarrarme un ataque de nervios, y volver a casa llorando.

Entonces pienso, ¿realmente vale la pena tanta malasangre por un trabajo? No, no vale la pena…

Hay que hacer todo lo mejor para que las cosas vallan bien, pero no se me puede ir la salud, mucho menos la vida, en eso.

Entre el año pasado y éste, me apena decirlo, en cinco o seis ocasiones, regresé a casa del trabajo tristísima, catatónica, con ataques de nervios y sin la menor gana de volver…

Pero luego se me viene a la mente mi jefe, a quien realmente Amo desde la primera vez que lo vi… Y simplemente no puedo renunciar, porque debo ayudarle, me necesita. Si realmente lo amo, no puedo abandonarlo así; debo estar con él y luchar codo a codo para sacar adelante el negocio.

Él me necesita, digamos, en el campo de batalla, no fuera. Ahora le soy más útil como su empleada que como su amiga, al menos hasta que él lo decida…

Por eso me quedo, a pesar de todo, luchando. Para hacer algo bueno por él, como parte de la empresa donde trabajamos juntos: Allí me necesita más que en cualquier otro lado.

Sólo depende de mí no tomar las cosas tan a pecho y relajarme: Después de todo es una editorial, no un hospital: Nadie va a morirse porque el libro llegue un día después de lo pautado (aunque, claro, en temporada, uno hace lo imposible porque todo esté a tiempo)

Pues bien, entonces: A relajarme, trabajar duro por mi amado jefe y la empresa. Luego, sólo queda rezar y ¡¡Que sea lo que Dios quiera!!

Contradicción

Durante años he buscado por todos los medios las diferentes formas de prevenir accidentes caseros, que pudieran tener consecuencias mortales: Antes de acostarme, reviso que la llave del gas esté cerrada, la puerta con llave; los enchufes y cables, tanto ordenados como separados unos de otros; siempre lejos de las ventanas….

Y todavía lo sigo haciendo.

Entonces, cuando di comienzo a mis rituales nocturnos, lo hacía por miedo de morir, y para prevenir accidentes como: Inhalación de monóxido de carbono proveniente del gas, ser víctima de un robo a mano armada; o que se incendiara la casa, producto de un cortocircuito eléctrico. 

Ahora, de a poco, voy perdiendo el miedo a la muerte. Después de todo, se supone que las personas buenas van a un mejor lugar, ¿no? Y yo, considero, que me he portado bien, y pedido perdón por las cosas malas que he causado.

Iré a un mejor lugar, si muero. Veré a mi madre, después de tanto tiempo… Descansaremos juntas; entonces ¿qué puede haber de malo en morir? ¿Por qué he tenido tanto miedo?

Precisamente aquí presento la contradicción: Tal vez por un tic, cual una sombra del pasado, no puedo dejar de cumplir con mis rituales antes de dormir (Cerrar la puerta con llave y pasador; cerrar también la llave del gas; revisar que los enchufes se encuentren separados, y los cables ordenados) Si realmente voy perdiéndole el miedo a morir ¿qué rayos me importa que ocurra un accidente? ¿por qué sigo con mis rituales? ¿a qué le tengo miedo?

Bueno, quizás ahora no sea de morir; sino de sufrir las consecuencias de un horrible trauma, en caso de sobrevivencia a una catástrofe; a lo que yo realmente le temo…

¡¡Cuánto dolerían las quemaduras!! ¡¡Que irreparables secuelas motrices quedarían en mi cuerpo!! ¿Podría en verdad vivir con eso? ¿Sería posible reanudar mi vida normal, después de…?

Tuvieron que pasar años, para darme cuenta (a tiempo, gracias a Dios) que lo más importante en este mundo no es estar vivo, sino estar sano. Dar gracias por ser normal, estar entera. Bien… 

Pero entonces, me pregunto: ¿Realmente puedo considerarme sana, si continúo los rituales nocturnos?

Mis padres dicen que tengo un problema: No puedo vivir así todo el tiempo, tengo que detenerme.

Pero no puedo: Es revisar la puerta, cerrarla; también la llave de gas, revisar los enchufes… O no dormir durante toda la noche.

Bueno, al fin, seamos honestos, ¿acaso no es vox populi eso de Mejor prevenir que curar? ¡Pues es exactamente lo que intento cada noche!: Prevenir accidentes, aunque esta vida sea impredecible, por el bien de mi familia y mío.

Sed de cambio / Ideas

No sé por qué misteriosa razón necesito crear un verdadero cambio en este (u otro) blog.

Ningún layout me convence… Ningún otro servidor de blog me convence…

Lo he intentado cientos de veces con Blogger, pero me siento francamente incómoda escribiendo allí.

Me encanta variar, crear diseños nuevos, ver cómo quedan al final… Pero cuando llego a lo más importante, no me hallo: El espacio es significativamente más angosto que éste para redactar, y las letras me parecen pequeñas, haga lo que haga….

Volviendo aquí, me siento cómoda, en mi verdadera casa… Pero aún así estoy inquieta y con sed de cambio.

Navego por otros sitios de autores e ilustradores internacionales y pienso Wow! ¿Por qué mi página no se ve tan linda?

Claro, lo que importa es el contenido; eso aquí abunda. No obstante, y me consta cada vez con más fuerza, a las personas de este siglo en general no les atrae demasiado la lectura.

Entonces, necesito encontrar algo más que ofrecerles: Canciones, imágenes, críticas, recomendaciones… Ok, las dos últimas están por doquier… Pero ¡¡Le falta música y color a este blog!! ¿No creen?

Por eso necesito cambiar… Quisiera poder compartir la música que me gusta aquí, pero por alguna razón no puedo hacerlo mediante Grooveshark (No me reconoce el player) Y, a veces, sólo quiero música. Sería fantástico que pudieran escuchar algo lindo mientras leen.

No hay problema en compartir trailers de películas mediante YouTube… Si no fuera porque he visto tantos filmes excelentes, que trailers sería lo único que compartiría, y eso le quitaría el estilo a este sitio.

Algo que me viene a la mente ahora (creo que no estaría mal) es… ¡¡Eureka!! Eso es, ya sé!

Mucho mejor que escribirlo, es hacerlo ¡¡Y no será necesario mudarme a ningún otro lado!!

Paciencia! Ya lo verán: Y les garantizo que será de lo más entretenido (Comments allowed from next post onwards)  Risa

Altamente Recomendable

Ayer hice un excelente negocio:

Por poco menos del costo total de un sólo denim de primera marca, me compré tres hermosas prendas de excelente calidad (incluyendo un denim elastizado)

  • Denim elastizado $199°° con cualquier medio de pago. ¿Dónde? En Rimmel.
  • ¡2×1 en Contra Cara! Con la compra de una hermosa camisola hippie color crema, ¡obtuve de regalo un precioso vestido negro estilo Cóctel! Ambos por sólo $150°°

Con lo difícil que resulta para mí conseguir prendas que me agraden, este ha sido un descubrimiento altamente recomendable!!

Vivan las compras inteligentes!! Para aprovechar, amigas porteñas!!

(Costo total: $349°° Netos)

Milagros imperceptibles

Todos los días, o la mayoría de ellos, sucede un milagro en nuestras vidas.

Mientras caminamos por la calle, podríamos estar a un segundo de morir y, sin embargo, algo pequeño e inmenso salva nuestras vidas, casi sin darnos cuenta.

Sucede cuando estamos cruzando en verde, y un auto atolondrado quiere doblar al mismo tiempo.

El segundo en que pisan el freno, con nosotros a unos centímetros de distancia, es un milagro.

Aquello que nos lleva a observar antes de cruzar, es un milagro.

Yo siempre doy gracias a Dios en esos instantes en que, un paso en falso o una distracción podría haberme matado, y sin embargo me encuentro sana y salva. Gracias a Dios, y a mi madre, que me cuida desde el cielo.

Es tan sólo mi punto de vista, pero creo firmemente que siempre hay milagros a nuestro alrededor, sin darnos cuenta.

Uno tiende a considerar milagro, a algo que pasa luego de una tragedia: Cuando alguien se encuentra en coma, a punto de morir; y termina salvándose de milagro, por ejemplo.

Pero también existen los milagros que, justamente impiden una muerte, o una tragedia.

Como cuando un ser solitario, en su casa, decide matarse, toma un arma… Y recibe una llamada de su mejor amigo, justo antes de apretar el gatillo: Ese es un milagro.

La amistad que salva, antes de que suceda una tragedia, es un milagro. La vida que se abre paso, como margaritas que florecen en la nieve, es un milagro.

Cuando, sin quererlo, por uno de tantos descuidos cotidianos, nos encontramos al borde de ser atropellados, y algo nos conduce a evitarlo: Allí están nuestros ángeles de la guarda, allí está mi madre, en el cielo, junto a mí, salvándome la vida.